17 de abril: Día Internacional de la Lucha Campesina

El 17 de abril de 1996, 19 campesinos fueron asesinados por la policía militar del Eldorado Dos Carajás, en el suroriental Estado de Pará (Brasil), mientras se movilizaban para exigir su acceso a la tierra en ese país. Veintisiete años después, el crimen sigue impune. Y, lo que es peor aún, el problema de la violencia contra el campesinado a lo largo y ancho del planeta no ha hecho sino agravarse.

En septiembre de 1995, unas 3.500 familias campesinas, organizadas por el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST), formaron un campamento cerca de la Hacienda Macaxeira, alegando la expropiación de esta área por considerada improductiva.

El 5 de marzo de 1996, las familias acampadas en la carretera PA-275 decidieron ocupar la hacienda, iniciando nuevas negociaciones con Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA), que había considerado el área productiva. Sin embargo, el MST denunció que dicho informe se obtuvo sobornando al superintendente de la Agencia Federal del Estado de Pará.

Días después, el 16 de abril, las y los campesinos decidieron bloquear la carretera PA-150 en el km 95, cerca de la ciudad de Eldorado Dos Carajás, exigiendo comida y autobuses para continuar la marcha. Se abrieron negociaciones con el gobierno federal, prometiéndoles lo solicitado. El 17 de abril por la mañana, se informó que las negociaciones habían sido canceladas. Las y los campesinos volvieron a bloquear el camino y, alrededor de las 4 pm, estaban literalmente rodeados: en total, 155 policías participaron en la acción y llegaron arrojándoles bombas lacrimógenas. Los policías militares no tenían identificación en el uniforme y sus armas y municiones no se anotaron en los registros que prueban quién estaba en la escena.

Como resultado de este accionar violento, una hora después 19 personas yacían muertas y 56 resultaron heridos o mutilados. Las posteriores autopsias revelaron que 10 de los 19 integrantes del MST que murieron, habían sido ejecutados: a unos les habían disparado a quemarropa en la cabeza o en la frente y a otros los habían matado a golpes con sus propias herramientas agrícolas.

“La masacre se saldó además con 69 personas heridas, muchas de las cuales sufren secuelas a causa de las balas alojadas en distintas partes del cuerpo, que ahora les impiden dedicarse al trabajo agrícola. Dos fallecieron más tarde a consecuencia de sus heridas, con lo que la cifra de muertos ascendió a 21”, se lee en una nota de prensa de la época.

Este crimen contra el campesinado brasileño no es un caso aislado: se ha convertido en símbolo del patrón recurrente de violaciones de Derechos Humanos e injusticias cometidas contra campesinos, trabajadores rurales, pueblos indígenas y comunidades tradicionales, sus abogados y los defensores y defensoras de los DDHH que luchan por el derecho a la tierra y a los recursos naturales en Brasil. Y también es un símbolo de impunidad.

Hasta hoy, solo dos oficiales al mando de la operación —el coronel Mario Colares Pantoja, condenado a 258 años de cárcel, y el mayor Oliveira, condenado a 158 años— han sido declarados culpables en relación con la masacre. Tras una compleja batalla legal, 127 policías militares y 19 oficiales de alta graduación fueron juzgados en junio de 2002. Todos fueron absueltos, a excepción del coronel y el mayor ya nombrados. Ningún otro policía ni ningún cargo político que pueda haber incitado a la policía militar a cometer el crimen, o de alguna otra forma haber consentido la masacre, han sido llevados a la justicia.

Día Internacional de La Lucha Campesina

En memoria y homenaje a las campesinas y los campesinos que han ofrendado su vida por un mundo mejor, por la Reforma Agraria y la Soberanía Alimentaria, en la defensa y cuidado de la naturaleza, de las semillas y del agua; cada 17 de abril —desde 1996— se conmemora el Día Mundial de la Lucha Campesina.

La fecha fue propuesta durante la Segunda Conferencia de la Vía Campesina, en Tlaxcala (México), para honrar la muerte de esos 19 campesinos que murieron durante la Masacre en Eldorado Dos Carajás.

Cada año la fecha se recuerda con iniciativas de campesinos, indígenas, migrantes, agricultores y trabajadores en general, que respaldan la lucha por la tierra y la reforma agraria, los derechos de los campesinos, la promoción de la agroecología y otros empeños.

También es un día para protestar en contra de la criminalización de la movilización campesina, la judicialización de sus líderes y la impunidad, los nocivos efectos del agronegocio y de la industria extractiva, que contaminan el suelo, las aguas y otros recursos.