EL NEOFASCISMO EN COLOMBIA

No ha muerto, aun camina entre las conciencias de hombres y mujeres. El planeta al parecer siempre se enfrentará a este flagelo denominado fascismo, más aún cuando hay manifestaciones muy fuertes en Europa, Estados Unidos y América Latina. Colombia como parte del mundo no se aparta de ello, en estos tiempos.

A lo largo de la historia humana, las ideologías dogmáticas han traspasado toda índole de procesos sociales, culturales, políticos y religiosos. Estas, enmarcadas por una ideología extrema de ultraderechas, llevadas a su máxima expresión.  Hablemos entonces del fascismo burgués en Europa.  En la historia del siglo XX, en Italia el fascismo nació oficialmente el 23 de marzo de 1919, en una exaltación del sentimiento nacionalista después de la primera guerra mundial y a finales de 1921 nació el Partido Nacional Fascista, apoyado por la monarquía, empresarios, y la iglesia católica. Desde el vaticano pululó una ideología que puso a la humanidad en vilo por muchas décadas, se inició una violencia sistemática contra todo trabajador y contra aquel que estuviese en desacuerdo con las políticas implementadas en los países europeos, como antecedente la Revolución Rusa en 1917, que marco un hito para las fuerzas trabajadoras del mundo.

Desde Europa se empieza a fundamentar el fascismo como forma de someter a la sociedad más explotada, usaban como caballo de Troya el comunismo, las guerras fratricidas burguesas europeas, desarrollaron toda la estructura nazi en Italia, luego le siguieron la Alemania nazi, y en pleno siglo XX, el imperialismo burgués, que si bien no se muestran como tal, guardan con creses sus normas y políticas de sometimiento. Estas nuevas formas políticas las nombro como nuevas ideologías neofascistas-democráticas.

Sus principales características son: el totalitarismo, que transforma el régimen democrático en un régimen militar totalitario, un Estado que ejerce el poder sin restricciones, regido por la falta de libertades individuales, políticas de organización y de pensamiento, no había espacios para los pensamientos de los partidos políticos, una prensa libre, ni para los sindicatos. Se desarrolló una fuerza paramilitar denominada camisas negras que intimidaban a políticos, filósofos, intelectuales, y a la prensa y aquel que se opusiera a sus ideas.  Mussolini se convirtió en un referente en todo el mundo, franco en España, Salazar en Portugal, Hitler en Alemania.

Todos piensan que el fascismo nació y murió con Mussolini, pero en el contexto político actual nos parece mostrar otra cosa diferente. Con ello quiero decir que el nombre cambio, pero en la forma siguió, adoptándolo en mayor medida los regímenes democráticos, estos dirigidos por empresarios, banqueros y familias mafiosas, convirtiéndose en gobierno y partidos políticos de extrema derecha y ultraderecha.  Estos retoman postulados disfrazados, distorsionando en lo lingüístico. Como fundamento se exalta el nacionalismo, discursos antinmigrantes, ataque a las minorías étnicas, entre otras.

Muchos pensamos que en la política colombiana el fascismo no se dio. Pero ya en los años 20 los partidos políticos imperantes, fundamentaban dichos postulados. Claro está con matices propios de una sociedad criolla y en el que los blancos solo tenían el 20 por ciento del territorio.  Había que matizar para no mostrar lo racistas y pro neocolonialistas que eran.

Sus exponentes principales fueron, Laureano Gómez Castro y Gilberto Álzate Avendaño. La historia aquí se va en los libros y ellos por si solos nunca mostraron ni mostraran la verdadera forma en que estos personajes de los 20, fueron nefastos para Colombia.

 

En estos tiempos, hoy, la política colombiana no se declara abiertamente como nazi-fascista, pero los gobiernos de turno, dirigida hasta este 2022, tenían si sus matices muy arraigados. En el último gobierno de turno con una burguesía en decadencia Iván Duque hizo lo propio, auspicio una guerra contrainsurgente contra las drogas, con una política de incautación de las dosis mínimas de marihuana que vulneraban en gran medida las libertadas individuales, el desmantelamiento de los procesos de paz, agresiones a otros países como Venezuela, en contubernio de Estados unidos, el exterminio de los líderes sociales, la reactivación de la guerra con el ELN, reformas a la justicia para eliminar la independencia de jueces, con alineación de postulados extremistas como las de Donald Trump, muestra un claro desafío para identificar desde diferentes puntos de vista, la presencia y puesta en marcha de una política fascista en Colombia, con sus formas violentas de ser.

Aquí se trata de hacer un análisis concienzudo de esta extrema derecha fascista y su incidencia recalcitrante en los escenarios políticos contemporáneos.

Con un Estado narco-paramilitar fundamentado en el accionar en el lenguaje cotidiano, vemos como en la marcha burguesa algunos elementos salen a la luz. Se convocó a una marcha de oposición, en la cual algunos asistentes dejaron ver su simpatía por el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez y el fallecido comandante paramilitar Carlos Castaño, dicha movilización conto con el auspicio de empresarios y medios de comunicación al servicio de la ultraderecha colombiana y que mostro como un logro democrático las marchas, donde ni siquiera aquellos que marchaban sabían el porqué.  Se presentaron varios acontecimientos en los cuales ciudadanos de a pie mostraron con sus palabras y actos lo decadente de aquellos que convocaron y que a no ser por medios alternativos de comunicación no veríamos la magnitud de lo que allí pasaba.

Algunos marchantes se refirieron con palabras racistas y grotescas a la que actualmente es la vicepresidenta, incitaron a la violencia y al exterminio de aquel que piense diferente, es así que en Colombia quedan resquicios de una sociedad racista, xenófoba, que deja el sinsabor de un estado de pensamiento neonazi.

Otro ejemplo de ello es la hija del ganadero de FEDEGAN, valentina Lafaurie, quien sin escrúpulos se refiere a los indígenas aludiendo lo siguiente, “los indígenas son invasores de la patria”, más que indignante se ve la ignorancia y la descontextualización que tiene, ya que siendo hija de un ganadero y una mujer nazi como Fernanda cabal, los únicos invasores y que han desterrado campesinos e indígenas en nuestro país, son ellos.

 

La historia colombiana siempre dejara de que hablar, pero si hay que entender que en estos tiempos convulsionados un mundo unipolar no es factible y que en el que un nuevo orden mundial se hace imperativo uno multipolar en que las sociedades dirijan sus países con sus líderes, estamos en un momento de cambios de paradigmas, por eso se hace necesario que nos pensemos y nos preguntemos de donde vienen todas aquellas medidas y pensamientos que nos ha atravesado hasta la medula, y entender por fin que la política se trata de atender todo lo animal humano, lo animal, lo natural, el planeta entero.  Si no atendemos en lo histórico lo que está pasando no entenderemos el mundo que queremos.

Por Ecos Disonantes