#OPINIÓN MEMORIA HISTÓRICA: SU IMPORTANCIA PARA LAS LUCHAS POPULARES

El siguiente texto, hace parte de los debates que como Congreso de los Pueblos, venimos desarrollando sobre la disputa ideológica, la batalla de ideas.

La conmemoración por la vida de las y los líderes sociales asesinadxs en el pacífico colombiano, realizada recientemente, nuestros esfuerzos por develar el paramilitarimos como una estrategia (vigente) del estado, nuestro empeño por visibilizar nuestras proyectos de vida y construcciones de autogobierno como los Territorios Campesinos Agro Alimentarios (TECAM), nuestro esfuerzos por la construcción de un bloque popular o bloques populares de lucha internacionalista, son ejemplo concretos de un movimiento social vivo, con historia, con caminos andados que no debemos ignorar y por el contrario, debemos reafirmar para hacer el camino de hoy más firme, más claro, más preciso en su accionar político, en su visión del horizonte y del proyecto revolucionario que nos hermana y nos hace ser quienes somos.

Esperamos sus aportes, sus reflexiones frente a este tema y por su puesto, sus propuestas sobre como seguir avanzando en la memoria como herramienta política en la batalla de las ideas.

 

MEMORIA HISTORICA: SU IMPORTANCIA PARA LAS LUCHAS POPULARES

Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador.

Eduardo Galeano (citando un proverbio africano)

La memoria histórica es más que una narración del pasado desde la óptica de los sectores populares o una especie de “victimología”. Es un instrumento de lucha, una disputa de los sentidos y una herramienta importante para la construcción del sujeto de la revolución.

Disputa ideológica

César Marchesino, de la Universidad Nacional de Córdoba en Argentina lo explica así: “Lo que se entiende por memoria es siempre el resultado de una lucha por imponer un orden social en función de intereses determinados, y por lo tanto debe ser siempre asumida como un producto socio-histórico …” (Ratti). Mariana Tello Weiss, también de la Universidad Nacional de Córdoba, agrega, “En la disputa por ese pasado se disputa también un presente y se piensa un futuro “ (Ratti).

En el ejercicio colectivo de la construcción de la memoria histórica de las luchas populares, por su misma naturaleza, se aborda concepciones sobre comunidad, ética, modelo de sociedad y ser humano que cuestionan las concepciones dominantes afincadas en el individualismo, la avaricia y la dominación. Cuestiona la idea que “el respeto del derecho ajeno es la paz” o “la ausencia de la violencia es la paz” y abre el terreno para repensar categorías como justicia, paz y solidaridad.

En estos días cuando más que nunca prevalece la concepción que “tanto tienes, tantos vales” o “la vida no vale nada”, la celebración de la vida de nuestros héroes y mártires reconfigura las ideas sobre la esencia de los seres humanos, la dignidad y la vida en sí. En una sociedad que rinde culto al “dinero fácil”, el machismo y el traqueteo, los ejemplos de entrega, compromiso y amor al pueblo son fundacionales para una cultura liberadora.

Por supuesto, estos personajes que calificamos como “héroes” no eran individuos abstractos e inalcanzables, sino parte de colectivos sociales y, como tal, simultáneamente producto y motor de estos procesos. Por eso, no se puede narrar la historia de los héroes, sin narrar la historia del proceso de lucha en que se vieron involucrados y tampoco se puede narrar la historia de las luchas sin hablar de los héroes, puesto que han sido luchas bañadas en sangre. En resumen, hasta el mismo paradigma de la relación entre individuo y sociedad está en disputa en la reconstrucción de estos procesos.

 

Construcción del sujeto revolucionario

Nuestros procesos de lucha han sido procesos con carácter revolucionario. Consecuentes con el planteamiento de Fidel Castro:

Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.

Como tal, recogen elementos de principios éticos y valores, de nuestra identidad como revolucionarios y como sectores populares y aprendizajes sobre las personas y los procesos colectivos.

Además, nuestros procesos de lucha suelen tener un arraigo territorial y comunitaria que incluye lugares, paisajes, personajes, dinámicas relacionales entre las personas, los colectivos y la naturaleza. Tenemos héroes que, no solamente dieron su vida por los demás, sino encarnaron valores, principios éticos y estilos de vida que nos sirven como espejo para el tipo de humanidad que queremos forjar. Son ejemplos de vida y alimento de nuestra autoestima colectiva. Es importante dimensionar la importancia de elevar esta autoestima colectiva en una sociedad que nos criminaliza y desprestigia solo por presentar una alternativa de sociedad a la capitalista. En este sentido, rescatar la historia de nuestras luchas también es un proceso de reafirmación de nuestra identidad comunitaria y territorial, una oportunidad de fortalecer los vínculos y autoimagen colectivo.

 

La memoria como proceso de educación popular

Finalmente, estudiar nuestras propias luchas nos permite retomar aprendizajes del pasado, no para repetirlos, sino como insumo para alimentar nuestros procesos actuales. Es un ejercicio pedagógico que nos permite reflexionar sobre prácticas anteriores para transformar nuestras prácticas futuras. También favorece un diálogo intergeneracional entre la juventud que hoy asume papeles dirigenciales y la generación que protagonizó grandes luchas en el pasado. En este ejercicio, hay ciertas categorías que son oportunas para explorar a fin de valorar prácticas que funcionaron, otras que no y dinámicas que se generaron; puesto que estos tienen un gran valor en nuestra época para reflexionar sobre nuestros procesos organizativos a fin de mejorar y consolidarlos. Estas categorías incluyen:

  • Factores motivacionales para incorporarse a la lucha
  • Métodos organizativos
  • Evolución de tácticas y estrategias de lucha propias y tácticas y estrategias del enemigo
  • Contradicciones internas del proceso de lucha, cómo las abordaron, qué desenlaces tuvieron
  • Aprendizajes personales de las y los luchadores

Bibliografía:

Ratti, C. (s.f.). La memoria como herramienta de lucha y disputa de sentidos. Cordoba, Argentina. Recuperado el 27 de Mayo de 2023, de https://ffyh.unc.edu.ar/alfilo/la-memoria-como-herramienta-de-lucha-y-disputa-de-sentidos/