Los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 31 de mayo dejan ver con claridad el carácter de las clases mega ricas de este país: No están conformes con haber aumentado sus tasas de ganancia aún en medio de un gobierno progresista, sino que les molesta que la clase popular tenga derechos, libertades y siquiera algún asomo de construir vida digna. Quienes han tenido históricamente el poder en Colombia quiere acaparar todo para ellos, y nada para el pueblo.
Por eso hoy todas las derechas, incluyendo las que durante 4 años estuvieron obstaculizando cada una de las reformas desde adentro del gobierno, el poder judicial, legislativo y mediático se pliegan y cierran filas alrededor de un candidato violento, machista, misógino, estafador, aliado de paramilitares y servil a los propósitos del imperialismo gringo. Se ha configurado nuevamente, una alianza de todos los sectores de la clase dominante, para retornar a un proyecto autoritario como el que incubaron en 2002, con el propósito de congraciarse con el tirano Trump e imponer el fascismo sobre Nuestra América, para seguir despojando a los pueblos de sus más elementales derechos y condiciones de vida.
Por eso, la clase popular, el pueblo trabajador del campo y la ciudad, no podemos titubear. La única alternativa inmediata es volcarnos desde ya masivamente a impulsar la campaña presidencial de Iván Cepeda y Aida Quilcué y garantizar el triunfo en las urnas el próximo 21 de junio, por un lado, porque la campaña del Pacto Histórico representa el anhelo de cambios y transformaciones que las mayorías populares seguimos exigiendo y construyendo, como también porque cuando los megáricos se unifican, el pueblo debe confrontarlos sin dudarlo. Hoy, derrotar a De la Espriella es asestarle una derrota a la clase dominante y al imperialismo gringo que quiere imponerlo.
Pero también es fundamental fortalecer la organización popular y retomar la movilización social potente, colorida, diversa y contundente desde los movimientos sociales y el pueblo en general, para defender lo alcanzado, profundizar las reformas y avanzar hacia transformaciones estructurales que nunca serán dadas por la buena voluntad de los de arriba.
Desde el Congreso de los Pueblos llamamos a vencer en las urnas al nuevo tirano que emerge con un proyecto fascista y arrodillado al imperialismo que encabeza Trump. Y vamos a avanzar con autonomía, con iniciativa, con decisión, en la capacidad de lucha, organización, y confrontación de la clase popular para hacer realidad los cambios, la defensa de la vida de todos los seres vivos y los sueños que el pueblo enarbola para vivir en dignidad.
Movimiento social y político del Congreso de los Pueblos CdP
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