LA JUSTICIA TARDÓ, PERO LLEGÓ: DESPUÉS DE 30 AÑOS

SANTIAGO URIBE VÉLEZ FUE CONDENADO A 28 AÑOS DE PRISIÓN POR HOMICIDIO AGRAVADO Y CONCIERTO PARA DELINQUIR

El Congreso de los Pueblos, las organizaciones sociales y populares, líderes sociales, defensores de derechos humanos y ciudadanos comprometidos con la verdad y la justicia recibimos con respeto y esperanza la decisión de la Corte Suprema de Justicia que dejó en firme la condena contra Santiago Uribe Vélez por su responsabilidad en graves crímenes vinculados al accionar del grupo paramilitar conocido como «Los 12 Apóstoles». Uribe Vélez, dio la orden de asesinar a inocentes señalándolos de militar en la izquierda y auxiliar grupos insurgentes en el Norte del departamento de Antioquia.

Durante más de tres décadas, las víctimas, sus familias y amplios sectores de la sociedad colombiana tuvieron que enfrentar el peso de la impunidad, las dilaciones judiciales, el miedo y las enormes dificultades que supone buscar justicia cuando los responsables pertenecen a sectores poderosos de la sociedad. Treinta años de espera constituyen una dolorosa muestra de las barreras que han debido superar quienes han reclamado verdad en medio de la violencia política y el poder de estructuras paramilitares y mafiosas que durante décadas condicionaron la vida pública de vastas regiones del país con el apoyo de las autoridades militares, de policía y la clase política.

Reconocemos el valor institucional y el acierto legal de la Corte Suprema de Justicia al adoptar una decisión que reafirma que nadie debe estar por encima de la ley. En una sociedad profundamente marcada por el terrorismo de Estado, la desigualdad y el genocidio político, la independencia judicial constituye un patrimonio de la democracia y una garantía para las víctimas, que en su mayoría pertenecen a las clases populares.

Hoy nuestro primer pensamiento está con quienes sufrieron la acción criminal de los grupos paramilitares. Recordamos a las personas asesinadas, perseguidas y estigmatizadas; a las familias que perdieron a sus seres queridos; a las comunidades sometidas al terror; y a quienes durante años fueron obligados a convivir con el silencio y la ausencia de protección efectiva del Estado, especialmente saludamos a la familia y amigos de Camilo Barrientos Durán, el humilde conductor que cayo bajo las balas ordenadas por Santiago Uribe y ejecutadas por el grupo Paramilitar de los 12 Apóstoles.

Rendimos homenaje a los familiares de las víctimas, a los testigos, a los defensores de derechos humanos, periodistas, abogados y organizaciones sociales que persistieron en la búsqueda de verdad a pesar de las amenazas, la presión y la adversidad. Su perseverancia demuestra que la memoria es más fuerte que el miedo y que la dignidad de los pueblos puede resistir incluso los más prolongados intentos de impunidad.

Esta decisión judicial definitiva y que no tiene recursos, deberá ser cumplida en prisión; aunque no devuelve las vidas arrebatadas ni repara por sí sola el sufrimiento acumulado de los familiares. Sin embargo, constituye un mensaje importante para Colombia: los crímenes cometidos contra la población civil no deben ser olvidados, y la justicia, aunque tarde, sigue siendo una herramienta fundamental para la construcción de una paz verdadera fundada en la verdad, la dignidad, la memoria y las garantías de no repetición.

Reiteramos nuestro compromiso con la defensa de los derechos humanos y los derechos de los Pueblos; la lucha contra el paramilitarismo como una política de Estado, contra las expresiones fascistas y la violencia política. Llamamos a la construcción de un país donde los sectores populares, campesinos, indígenas, afrodescendientes, trabajadores, mujeres, sectores LGTBIQ+ y jóvenes puedan ejercer plenamente sus derechos sin temor a la persecución del Estado y sus grupos paramilitares.

Hoy, más que nunca, alertamos a toda la sociedad, la amenaza que en medio de una contienda electoral representa la presencia del abogado gansteril y fascista Abelardo de La Espriella, íntimo amigo y seguidor de las políticas uribistas de guerra contra los pobres, defensor del paramilitarismo y la mafia, que aspira a la presidencia de Colombia. Convocamos a salir masivamente a votar por Iván Cepeda y derrotar de una vez por todas la política fascista, imperialista, extractivista y privatizadora de las élites colombianas encarnadas por Abelardo.

La memoria de las víctimas seguirá siendo una bandera de dignidad. La verdad seguirá abriéndose camino. Y la justicia, por tardía que sea, seguirá siendo una conquista de los pueblos. Seguiremos enfrentando la impunidad promovida por el poder político y las élites, lucharemos por el rescate de la memoria de las y los luchadores del pueblo.

 

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